Onsen | Las aguas termales japonesas que deberías probar al menos una vez en la vida

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Rotemburo en prefectura de Gunma, en Minakami Onsen @Esencia Japonesa

Hay experiencias en Japón que no se olvidan fácilmente. Y el onsen es, sin duda, una de ellas. 

La primera vez que me sumergí en uno, fue en un ryokan de la prefectura de Gunma, en Minakami Onsen. Mi habitación tenía un rotenburo, una bañera al aire libre con vistas a una montaña nevada. En ese momento entendí por qué los japoneses llevan siglos haciendo del baño termal algo casi sagrado. 

Si estás planificando un viaje a Japón, incorporar una noche, o varias, en un lugar donde puedas disfrutar de un onsen como es debido, puede cambiar completamente tu experiencia. Te cuento todo lo que necesitas saber.

¿Qué es exactamente un onsen?

Un onsen es un baño termal de aguas naturales calentadas por la actividad volcánica del subsuelo japonés. Japón es uno de los países con mayor actividad volcánica del planeta y eso, aunque suene intimidante, es también uno de sus grandes regalos: más de 27.000 fuentes termales repartidas por todo el territorio. 

Para que un baño sea considerado oficialmente «onsen», el agua debe cumplir ciertos criterios establecidos por ley: brotar a una temperatura mínima de 25ºC y contener al menos uno de los diecinueve minerales reconocidos. No es cualquier bañera de agua caliente. Es geoquímica pura al servicio de tu bienestar. 

Dependiendo de la zona y la composición mineral del agua, los onsen tienen propiedades muy distintas. Los hay que suavizan la piel, los que alivian dolores musculares y articulares, los que ayudan a la circulación… Cada uno tiene su personalidad y sus fieles seguidores.

Onsen al aire libre de noche @Esencia Japonesa

Tipos de onsen según sus aguas

Japón es tan diverso en sus aguas como en sus paisajes. Algunos de los tipos más conocidos por la composición de sus aguas son: 

  • Onsen sulfurados (硫黄泉 / iōsen) :Los reconocerás por su característico olor a huevo. Sus aguas son especialmente beneficiosas para la piel y suelen tener un color blanco lechoso o amarillento que les da un aspecto casi místico. Uno muy famoso y de los más antigüos lo encontrarás en Yunomine Onsen si haces el camino de Kumano.

     

  • Onsen alcalinos “de belleza” (アルカリ性単純温泉): Con aguas suaves y sedosas que dejan la piel lisa. Suelen ser transparentes y poco olorosas y se les suele llamar bijin no yu “aguas de belleza”. Uno de los pueblos más famosos por tener estas aguas es Gero Onsen.

     

  • Onsen ferroso (鉄泉): Ricos en hierro y sus aguas tienen tonos rojizos, marrones y dorados. Son muy beneficiosas para la circulación. El más famoso es Kusatsu Onsen.

Los beneficios del onsen: por qué los japoneses llevan siglos creyendo en ellos

En Japón, la práctica de bañarse en onsen tiene incluso un nombre propio: tōji, que se refería antiguamente a estancias terapéuticas de varias semanas en zonas termales para curar enfermedades. Hoy en día, los japoneses siguen convencidos de sus beneficios y la ciencia, en muchos casos, les da la razón. 

Según la composición del agua, los onsen pueden ayudar a aliviar el estrés y la fatiga, mejorar la calidad del sueño, reducir dolores musculares y reumáticos, o mejorar el estado de la piel. Pero más allá de lo físico, hay algo en la quietud de un onsen; en el vapor, en el silencio, en la temperatura del agua abrazándote; que actúa directamente sobre la mente. Eso también es terapia.

Las normas del onsen: lo que tienes que saber antes de entrar

Aquí viene la parte que a muchos viajeros les genera más dudas (y a veces cierto nerviosismo). No te preocupes: con un poco de información, todo fluye de manera natural. 

  1. Se entra desnudo. Sí, completamente. Los bañadores no están permitidos en los onsen tradicionales. Esta es quizás la norma que más sorprende a los viajeros occidentales, pero forma parte de la filosofía del onsen: igualdad, naturalidad y ausencia de barreras sociales. Todos somos iguales bajo el vapor. 
  2. Los onsen están separados por sexo. En la gran mayoría de establecimientos, hay una zona para hombres (otoko · 男) y otra para mujeres (onna · 女), señalizados con cortinas de colores azul y roja respectivamente. 
  3. Se entra a la zona de cambio o vestidor con el yukata (un kimono de algodón), donde te desvistes, dejas tu ropa limpia, tu toalla y entras a la zona de baño sin ellas. Sólo puedes entrar con tu jabón y champú si así lo deseas y con una pequeña toalla que puedes usar para cubrirte mientras te desplazas, pero ésta debe quedarse en el borde o doblada sobre tu cabeza una vez dentro del agua, nunca debe tocarla.  
  4. Antes de entrar a los baños, debes ducharte. Esto es fundamental y no negociable. Encontrarás pequeñas duchas individuales donde deberás lavarte el cuerpo a conciencia antes de acceder a la piscina termal. El onsen no es para limpiarse: es para relajarse. 
  5. Si tienes el pelo largo, debe ir recogido para que no entre en contacto con el agua. Puedes lavártelo o no durante la ducha, pero la cabeza nunca se sumerge en el onsen.
  6. Recuerda que el onsen es un espacio de descanso. Se habla en voz baja, no se salpica y en ningún caso se hacen fotos. El respeto al espacio compartido es parte esencial de la experiencia. 
  7. Si tienes tatuajes, esto te interesa. Históricamente, los tatuajes en Japón estaban asociados a la cultura yakuza y muchos onsen todavía no permiten el acceso a personas tatuadas. Está cambiando, especialmente en establecimientos orientados al turismo, pero conviene informarse antes. Existen onsen privados (kashikiri) que pueden reservarse y son una alternativa perfecta en estos casos. 

¿Dónde disfrutar de los mejores onsen en Japón?

Hay zonas especialmente conocidas por la calidad de sus aguas y la concentración de establecimientos termales: 

Hakone es quizás el destino termal más accesible desde Tokio y por eso es uno de los más populares y masificadis. Con vistas al Fuji en días despejados, sus onsen tienen ese punto de postal que enamora. 

Kinosaki Onsen (Hyogo) es un pueblo donde el tiempo parece haberse detenido. Puedes alojarte en un ryokan, ponerte un yukata y pasear de onsen en onsen por sus calles de madera, igual que se ha hecho durante siglos

Beppu (Oita) es la ciudad con más fuentes termales del mundo y tiene incluso «infiernos» (jigoku) de colores que puedes visitar como si fueran atracciones, aunque sin bañarte en ellos, claro.

Nyuto Onsen (Akita) es uno de mis favoritos: un conjunto de pequeños ryokan escondidos en las montañas de Tohoku, con onsen exteriores de agua lechosa rodeados de bosque. Pocos turistas y mucha magia. Kurokawa Onsen (Kumamoto) es otro de esos lugares que todavía conservan una atmósfera íntima y auténtica, con un río que serpentea entre los ryokan y los onsen al aire libre entre la vegetación. 

Un último apunte sobre el onsen y tú

Si nunca has estado en uno, es normal que la idea de desnudarte ante extraños en una piscina termal te genere cierto reparo. Es una reacción completamente comprensible viniendo de una cultura donde la desnudez en espacios públicos no forma parte de lo cotidiano. 

Pero te aseguro que, una vez dentro, esa incomodidad desaparece en cuestión de segundos. El calor del agua, el vapor, el silencio y la serenidad del ambiente lo absorben todo. Y cuando salgas, con la piel suave y la mente en blanco, entenderás por qué los japoneses lo consideran una de las mejores cosas de la vida. 

Si quieres que una noche en onsen forme parte de tu viaje a Japón, elegida con cuidado, en el lugar adecuado para ti y en el momento perfecto de tu itinerario, recuerda que en Esencia Japonesa diseñamos viajes a medida pensados para que vivas Japón desde dentro, con calma y con alma. 

Arigatō Gozaimasu por leerme y hasta la próxima! ¡Matane!

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